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Lección 3 de 4 · 13 min

Plagas, olores y vecinos

Los problemas que cierran compostas comunitarias, y cómo prevenirlos antes de que aparezcan.

Casi ninguna composta comunitaria muere por razones biológicas. Muere porque un vecino se quejó del olor, porque aparecieron ratas, o porque el sitio se volvió un basurero informal donde la gente deja lo que no sabe dónde tirar.

Los tres problemas tienen la misma raíz: material fresco expuesto. La regla que sostiene todo es cubrir siempre. Cada aporte de verdes se tapa inmediatamente con una capa de cafés. Si nada comestible queda a la vista, no hay olor que viaje, no hay mosca que ponga y no hay roedor que se instale.

La otra mitad es de diseño: nada de carne, lácteos ni aceites en una composta abierta de barrio; un contenedor con base y tapa en zonas con roedores; y señalización clara de qué sí y qué no se recibe, en el punto exacto donde la gente deposita. Un letrero bien puesto previene más problemas que cualquier corrección posterior.

Conviene además hablar con los vecinos inmediatos antes de armar la primera pila, no después de la primera queja. Una composta que la cuadra entiende y aprueba sobrevive a sus propios errores; una que apareció sin aviso no sobrevive al primer día caluroso.

Materiales de la lección

Composta 3x3: armado de una pila caliente

Proporciones de café y verde, medidas de la pila, calendario de volteos y señales de que algo salió mal (y cómo corregirlo).

Guía de campo · 1.5 MB

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