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Lección 2 de 4 · 16 min

Armado y manejo de la pila

Medidas, humedad, volteos y cómo leer la temperatura como diagnóstico.

Una pila caliente necesita masa suficiente para conservar su propio calor: como mínimo un metro cúbico, idealmente 1.2 metros de lado. Más chica se enfría y no alcanza a higienizarse; mucho más grande se compacta y se queda sin oxígeno en el centro.

La humedad correcta es la de una esponja exprimida: si aprietas un puñado, se mantiene unido y suelta a lo mucho una gota. Seca no hay actividad; encharcada se vuelve anaerobia y ahí aparece el olor a podrido, que es distinto del olor a amoniaco y significa otro problema.

La temperatura es tu instrumento de diagnóstico. En dos o tres días la pila debe llegar a 55–65 °C y sostenerse ahí una a dos semanas: ese rango mata patógenos y semillas de arvenses. Cuando baja de 40 °C, volteas. Tres o cuatro volteos suelen bastar. Cuando ya no vuelve a calentar después de un volteo, entró en maduración y hay que dejarla en paz de cuatro a ocho semanas.

La composta está lista cuando huele a tierra de bosque, no reconoces los ingredientes originales y la temperatura es la del ambiente. Si todavía distingues cáscaras, no está lista, y aplicarla así le roba nitrógeno al cultivo en lugar de dárselo.

Materiales de la lección

Composta 3x3: armado de una pila caliente

Proporciones de café y verde, medidas de la pila, calendario de volteos y señales de que algo salió mal (y cómo corregirlo).

Guía de campo · 1.5 MB

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Bitácora de monitoreo de suelo

Plantilla imprimible para registrar color, olor, estructura, infiltración y presencia de lombrices a lo largo del tiempo en una misma parcela.

Plantilla · 420 KB

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